Juzgar a los demás, un deporte nacional
No somos conscientes, pero la gran mayoría de las conversaciones que mantenemos diariamente con otras personas, se basan en juzgar o criticar a los demás con cualquier excusa…
Normalizamos tanto esta conducta, que hablar mal de la suegra, el vecino, la jefa o la pareja, se convierte en algo habitual.
La falta de empatía junto con la mala costumbre de creer que lo nuestro es lo «normal» y lo demás es lo «raro», nos convierte en una especie de semidioses del Olimpo, que tienen la razón absoluta cuando sentencian a una persona.
No podemos obviar, que no todo el mundo es de nuestro agrado, en mi caso, como en el de cualquiera, hay personas que no me gustan e incluso que no soporto, por eso procuro no poner el foco en ellas, ya que cuando andamos criticando, las hacemos presentes en nuestra vida, e incluso les damos más poder del que imaginamos.
En mi carrera profesional como Psicóloga, he escuchado miles de «Historias de Vida» y puedo afirmar, que si supiéramos el sufrimiento interno que padecen muchas de esas personas, entenderíamos como resulta andar por la vida subidos a eso zapatos y como consecuencia, seríamos mucho más tolerantes.
Lo reconozco, no me gustan l@s que critican, ni l@s que dan lecciones de moralidad, ni las personas intransigentes, intolerantes, sentenciadoras……y salgo disparada de cualquier conversación de ese estilo.
Para hablar de alguien, deberíamos hacer un gran trabajo personal y mirarnos por dentro, pero mirar de verdad, porque todas las personas tenemos oscuridad y suciedad debajo de la alfombra.
Poner el foco en nosotr@s, nos va a dejar poco tiempo para criticar a nadie y además de ser más sano y saludable, nos ayudará a conseguir mejor nuestros objetivos.



