El miedo a ser feliz
Parece extraño que alguien tenga miedo a ser feliz, pero este sentimiento es más habitual de lo que creemos.
Hay personas que viven centradas en la creencia de que la vida es sacrificio y dolor, personas que no se permiten ser felices porque no se sienten merecedoras de esa felicidad, algunas incluso, se sienten culpables de tener dinero y no lo disfrutan porque se autocastigan con la carencia económica de otras personas.
Hay demasiadas almas humanas maltratadas emocionalmente desde la infancia o por sus parejas, que han perdido la capacidad de ser felices y prefieren quedarse en su infelicidad, ya que es lo único que conocen.
La culpabilidad y la autoexigencia en la que estamos educad@s, también nos hace buscar continuamente actividades no lucrativas, que nos refuercen la creencia de que el deber siempre va a antes que el placer.
Hay quien cree que, cuando estamos en el mejor momento de nuestra vida, se producirá un cambio o llegará una desgracia que acabará con ese oasis de felicidad….y tiene toda la razón, porque a vivir no es más que un loco experimento en el que nunca sabemos lo que ocurrirá.
Pero vivir anticipándose a los acontecimientos no deseados, no logrará minimizar el dolor, ya que poner alcohol en la piel antes de que tengamos una herida, no impedirá que escueza cuando ocurra.
Cuando pasamos por un buen momento, por supuesto que debemos ser conscientes de que no será eterno, principalmente porque nada lo es, todo es un ciclo...pero por ese mismo principio, lo más saludable es aprovecharlo y exprimirlo todo lo que podamos, sin pensar en un futuro incierto que arruine el presente.
Y es que, la parte buena de esta reflexión se extrapola a que los momentos malos tampoco duran para siempre, con lo que sólo nos queda vivirlos con aceptación y fluir con la vida.
De igual manera que cuando como algo rico no pienso en lo que voy a engordar o cuando viajo en coche no pienso que me voy a estrellar, cuando la vida me regala una época de paz emocional, de sensación de felicidad y de buenas noticias, sólo me centro en saborear el momento, dure lo que dure, sin anticipar catástrofes o desgracias que en la mayoría de los casos, ni siquiera ocurrirán….
El tema también estaría en definir que es una catástrofe.….por ejemplo, que me entere de la deslealtad de una pareja es un regalo, me sirve para poder quitármela de encima cuanto antes, el que me sobrevenga una enfermedad, es quizás el parón o la experiencia que necesita mi vida para valorar lo que a veces se nos olvida….y de las demás cosas horribles que puedan sobrevenir como la muerte de un ser querido, ya me ocuparé de eso, si llegara el caso cuando tuviera que hacerlo.
Vivir lo que tenemos y abrazar el momento, es lo único que hay seguro, así que no dejemos que la incertidumbre del futuro nos arruine el hoy.
Vive y disfruta de tu vida y que pase lo que tenga que pasar.



