Nadamos en el pánico diario
Sabes cuántas posibilidades tienes de que te toque la lotería?….las mismas que un psicópata en serie, te rapte, te mate y te entierre en el sótano de su casa….es decir praticamente ninguna.
Sin embargo, pasamos parte de nuestra vida con el miedo de que ser l@s protagonistas de una película de terror.
Y por si fuera poco, el hecho de que cada día el telediario comience con imágenes de catástrofes, de atentados terroristas, guerras o cualquier tipo de violencia, no ayuda demasiado…
Y para remate, empezamos a recibir en nuestro teléfono o correo personal, alertas que nos previenen de posibles síntomas de algún tipo de cáncer que podemos padecer, publicidad de pastillas para mejorar los estados «tremebundos» a los que te vas a enfrentar pasados los 40, (menopausia, problemas de articulaciones o huesos, memoria, etc…) y como no, te recuerdan continuamente que te vas a estropear y que necesitarás usar cremas antiarrugas o maquillajes que disimulen tu demacrado aspecto por causa de la edad…porque de forma natural, no serás aceptada.
Estamos sometidos al miedo de manera espectacular…miedo a que pase algo en el mundo y que me toque a mí, a tener enfermedad incurable, a envejecer, etc.. con lo que vivir se convierte en una yincana en la que todo parece una amenaza.
Confieso, que hay días que me levanto con un nudo en el estómago…y me siento tan vulnerable que creo que todo puede ser un peligro potencial y es entonces, cuando llego a ese punto en el que tengo que emplear todo mi arsenal de herramientas para volver a la calma….
Antiguamente, no existía tanta información y las personas vivían el presente con más cautela, pero en este momento actual, bajo ese halo de pánico que nos invade a todas horas, las sociedades andamos aterrorizadas y envenenadas de cortisol, porque estamos en modo supervivencia continuamente….
Nuestr@s abuel@s, podrían darnos lecciones de estrategias para afrontar la vida como venga, ya que al final, todo es incierto y nadie nos asegura que el miedo prevenga más enfermedades o nos haga vivir más años, lo que si nos garantiza es que nos hará vivir infinitamente peor.



